ASAMBLEA DEL PRADO DE ESPAÑA 2008

 

ASAMBLEA DEL PRADO DE ESPAÑA

DOCUMENTO DE TRABAJO

“Evangelizar a los pobres, fuente de alegría y esperanza”

INTRODUCCIÓN:

El tema central de nuestra Asamblea viene indicado desde la situación social y eclesial en que vivimos nuestro ministerio y en continuidad con el camino recorrido desde la Asamblea anterior. La referencia de nuestro ser y hacer apostólicos quedó fijada en la presencia actuante y transformadora del Señor Resucitado, fundamento de la fe y de la misión.

En los tiempos de perplejidad que nos tocan vivir, cuando “lo cristiano” parece disminuir de modo progresivo, la fe nos dice que Dios está siempre haciendo algo nuevo y somos convocados a ir más allá de lo razonable: hacer la experiencia espiritual de que evangelizar a los pobres es realmente fuente de alegría y de esperanza.

La Asamblea se enmarca en la finalidad permanente de actualizar nuestra vocación y misión como pradosianos, teniendo en cuenta la orientación apostólica que debe caracterizarnos: “evangelizar a los pobres haciéndonos discípulos de Jesucristo” (Cons 25).

El itinerario que proponemos nos viene dado por la Revelación, que nos introduce en la experiencia misma del Pueblo de Dios. Para ello hemos tomado cinco iconos referenciales, que forman parte de un camino unitario:

- Partimos de la experiencia humana que conlleva la situación de “resto” y la vivencia del Pueblo de Israel: no es la pequeñez lo decisivo, sino el que, a partir de la minoría, Dios actúa creando siempre algo nuevo.

- Pero la acción de Dios viene por caminos desconcertantes. La pequeña comunidad de la gran ciudad de Corinto, nos sitúa ante el hacer de Dios, que elige lo que no cuenta y eso es fuente de alegría y esperanza.

- El “hoy” de Dios: Dios entra por caminos no previstos, como Zaqueo o el buen ladrón… La fe nos dice que no podemos detenernos en evocaciones del pasado; hoy está actuando la vida y la salvación en el mundo.

- El presente es ya futuro: estamos en el futuro de Dios. El futuro ya ha comenzado. La Liturgia celeste del Apocalipsis es el horizonte de alegría y esperanza para la comunidad perseguida y, al mismo tiempo, necesitada de conversión.

- En la travesía de la historia, vamos en la misma barca del mundo. La experiencia de Pablo “camino de Roma” es el icono de la vocación del apóstol, llamado a ser testigo del Resucitado y a sostener la esperanza.

1 El pequeño resto… no temas, pequeño rebaño.

Resto es la pequeña parte de un pueblo que se salva de la ruina, de la destrucción y de la aniquilación. El resto tiene el doble significado de los “supervivientes” y también el de esperanza ya que, al menos, subsiste un pequeño grupo que es salvado de la destrucción. Esta pequeña parte será el núcleo de un nuevo pueblo, ya que Dios permanece fiel a la promesa que ha hecho a pesar de que el pueblo se aparte de él.

El pueblo de Israel ha sido infiel a la alianza, se ha apartado del Señor y ha sido destruido, prácticamente ha desaparecido, sólo un pequeño resto sobrevive (Is 1,9; Sof 2,9). Yahvé sigue siendo fiel y sigue manteniendo las promesas hechas a su pueblo.

Los profetas desarrollan esta idea religiosa de resto en las distintas etapas de la historia de Israel y de Judá.

  • El resto está formado por los supervivientes de las invasiones asirias (Am 5,15; Is 15,9; Miq 4,7) y babilónicas (Jr 6,9; 15,9; 24,1-10; Ez 6,8).
  • En tiempos del exilio el resto lo forma el pequeño grupo que regresa de Babilonia y reconstruye el templo (Ag 1,12; 2,2; Zac 8,6-11; 13,8ss.).
  • A partir del exilio el resto tiene un significado escatológico: El “Resto de Israel” es el portador de las promesas divinas y el beneficiario de la salvación en los últimos tiempos (Is 4,4; 10,20-22; Miq 5,6; Sof 3,12).
  • El resto será la porción más sana de la nación, llamándose “Israel Siervo de Yahvé” (Is 49,3), los pobres de Yahvé (Is 49,13), el verdadero Israel, el Israel de las promesas. En medio de ese grupo emerge la figura del Siervo de Yahvé que realiza con su muerte redentora la misión confiada al resto (Is 52,13-53,12).

El Resto entraña una reducción numérica progresiva. Al principio está la humanidad entera, luego el pueblo de Israel, después el resto de Israel y finalmente el Siervo de Yahvé, el Hijo del Hombre, Jesús de Nazaret, que cumple la promesa del Padre con un pequeño grupo, el pequeño rebaño al que el Padre le ha complacido darle el Reino (Lc 12, 33).

El pequeño rebaño, como el pequeño resto, está vinculado estrechamente al Padre y es capaz de superar el miedo y la desconfianza. Sin embargo el miedo y las preocupaciones serían comprensibles, ya que el pequeño rebaño, como el resto de Israel, sigue siendo frágil y se ve continuamente amenazado. Pero más fuerte que las amenazas es el beneplácito (la “eudokía”) del Padre (Lc 10,21), la inversión prometida ya en el Magníficat (Lc 1,49-55). A ese pequeño rebaño le ha complacido al Padre darle el Reino, reinar en medio de él, en la medida que las ovejas sigan unidas al Pastor, los hijos al Padre (Mc 14,27)

Estudio de Evangelio: Esperanza contra toda esperanza

A partir de algunos textos que se citan en el documento y de otros hacer un Estudio de Evangelio sobre el resto en los profetas.

¿Cómo Dios hace brotar la esperanza cuando parece que todo está en contra, cuando no hay esperanza:

Gn 12-25; Jue 6-8; Dn 3, 26ss; Lamentaciones; Is 40-55; Sal 73; Lc 10, 21 y 12, 33; 1P 5, 2; Parábolas del Reino; Jn 6 y Crisis de Galilea;

En todo este recorrido de Israel se puede contemplar también el camino de la Iglesia en sus diferentes etapas. Tal vez en estos momentos nos resulta más clara y luminosa la identificación con el resto que permanece fiel y que es el germen de nuevo Pueblo de Dios.

CUESTIONARIO 1

  1. ¿En una situación de aparente desmoronamiento, qué experiencia estamos haciendo de que Dios sigue buscando un pueblo pobre y humilde, que confíe en él y viva la alianza?
  2. ¿Cómo nuestro ser y hacer apostólico se corresponde con el modo de hacer de Dios a partir del Resto?
  3. ¿De qué modo que reflejada en la realidad eclesial de hoy la imagen del pequeño rebaño y qué consecuencias se derivan para nuestra acción pastoral?

2 Mirad quiénes habéis sido llamados: comunidades pobres y humildes (1 Cor 1,26-28).

Los caminos del Señor, sus planes nos desconciertan. Este mismo desconcierto experimentó el pueblo de Israel y también las primeras comunidades cristianas. Dios continúa su obra con lo que no cuenta, con la debilidad y la pobreza… (2 Cor 12,7-10; 1 Sm 16,1-13; 17,40-54; Ex 2,1-10).

Corinto era una ciudad populosa y rica, un importantísimo centro comercial, financiero y de diversión. Lo que marcaba la vida de la ciudad eran los negocios, las transacciones comerciales, los Juegos y las diversiones.

Pablo nos refiere que la comunidad de Corinto era una realidad minúscula, formada por gente muy sencilla, de la última escala social (1Cor 1,26-31). La propuesta del Evangelio que hace Pablo, la pequeña comunidad de discípulos eran algo irrelevante en el ritmo y en la vida de aquella gran ciudad.

Los comienzos de la Iglesia de Corinto y de la misión de Pablo no se presentan como una obra exitosa, sino llena de dificultades y tal vez marcada por la indiferencia o casi el fracaso. la comunidad naciente encuentra muchas dificultades para crecer y consolidarse. Los atractivos de aquel mundo pagano hacen difícil la respuesta de la fe, aceptar el evangelio de la cruz de Cristo (1 Cor 5-7).

Escuchando los testimonios de los compañeros y de los equipos, constatamos esta experiencia en nuestra acción pastoral. La fragilidad y debilidad de nuestras comunidades, una fe todavía muy vacilante y poco arraigada en algunos cristianos, la fuerza de seducción del sistema que está arrastrando a muchos, especialmente a los más jóvenes… Sin embargo Dios mantiene viva su promesa y sigue realizando hoy su proyecto de salvación, dando alimento a cristianos aún no adultos y no maduros en la fe (1 Cor 3,1-4). Es la misma experiencia de A. Chevrier: “no somos seres abandonados de Dios…” (VD 62-63).

Estudio de Evangelio: Dios elige lo débil

Los últimos son los primeros: Abel, Isaac, Jacob, José, David, Rut

Hacer un Estudio de Evangelio: en uno de los sinópticos en la misma perspectiva

La mujer como modelo de discípulo y testigo: Ana, la madre de Samuel, Isabel, María, Samaritana, las mujeres en la Pasión y Resurrección

Mirad quiénes habéis sido elegidos: los pobres llamados a formar parte de las comunidades (En Pablo, Hechos)

CUESTIONARIO

La fuerza está realmente en la debilidad, porque el Señor escoge lo débil, lo que no cuenta (Lc 1,47-55; 10,21-22). Esto es además lo que compartimos y dialogamos:

  1. ¿Cómo vivimos la convicción de que Dios hace cosas grandes contando con la pequeñez y debilidad?
  2. ¿Qué valoración hacemos del camino que están siguiendo nuestras Iglesias y comunidades, formadas por gente pobre, débil y con pocas posibilidades?
  3. ¿Qué retos plantea a la fe y cómo son fuente de gozo y de esperanza para nosotros?

3 Hoy ha llegado la salvación a esta casa (Lc 19,9): el Hoy de Dios

El Señor realiza su obra desde la debilidad, contando con personas pequeñas e insignificantes, pero esto no es algo que aconteció en el pasado, sino que se sigue realizando en el presente, en el hoy de Dios

La mirada teologal sobre el mundo, la mirada de la fe no es simplemente una evocación de las acciones que Dios realizó en otro tiempo, sino traer al corazón la acción liberadora de Dios hoy, ya que el Señor salva, perdona, cura, reconcilia, hace justicia hoy.

Las acciones de Dios se sitúan siempre en el hoy, son actuales:

La resurrección y la encarnación, acontecimientos centrales del misterio de Cristo se nos presentan como realidades actuales, como algo que acontece hoy (Hch 13,32-33; Lc 2,10-11). Jesús es contemporáneo nuestro (TMA 10).

Los comienzos de la misión de Jesús se sitúan también en esta misma convicción de que Dios es nuestro contemporáneo, de que hoy está realizando su obra: hoy se cumple esta Escritura que acabáis de oír (Lc 4,21).

Jesús vive muy conscientemente desde el hoy del Padre en el ejercicio de la misión. La acción salvadora y liberadora del Padre se están realizando hoy, incluso con personas que se consideraban rechazadas y malditas, como nos recuerda el encuentro con Zaqueo (Lc 19,1-10), la promesa hecha al buen ladrón (Lc 23,42-43). Para estos pobres hay una salida, hay esperanza.

Nuestra misión se sitúa en la misión de Jesús, en el hoy de Dios. La semilla del Reino puede ser rechazada, pero también es acogida y da el ciento por uno. Tal vez son los que menos pensamos, los menos predispuestos desde nuestros esquemas, los que acogen la Palabra, la salvación… Por eso el Evangelio, la salvación que Dios sigue realizando, es fuente de alegría. Nosotros mismos somos testigos de esto. Zaqueo acoge a Jesús que quiere hospedarse en su casa y se llena de alegría (Lc 19,6). Los pobres, los pecadores, los gentiles que escuchan la Palabra y creen en el anuncio que hacen los apóstoles experimentan una gran alegría (Hch 8,7-8; 15,3). Algunas personas que nosotros conocemos y que nos han evangelizado y nos han contagiado su fe y su alegría.

Estudio de Evangelio: Hoy llega la salvación

“El hoy” y “el recuerda”: En el Deuteronomio

La hora de Dios: en Juan

La alegría mesiánica: en Lucas

Cómo Jesús hace presente el hoy de Dios: en Lucas

La contemporaneidad de Jesús: en Pablo

Hoy ha llegado la salvación. Esta es la gran verdad que da sentido a nuestro ser y al ministerio recibido. Es el acto de fe, que nos despoja de nuestras certezas y seguridades, que nos convierte en verdaderos colaboradores del que está realizando hoy la salvación, el alumbramiento del Reino.

  1. ¿Cómo vivimos y transmitimos la contemporaneidad de Jesús?
  2. ¿De qué manera el “Hoy de Dios” interpela e ilumina muchas de nuestras inquietudes, preocupaciones, análisis y previsiones de futuro.
  3. ¿Qué implica confiar en la acción creadora del Espíritu de Dios también cuando no vemos los resultados que esperamos?
  4. ¿Cómo los elementos constitutivos del Prado nos ayudan a “traer al corazón” la cotidianidad de Jesús?

4. La experiencia de una comunidad perseguida y acosada. Cristo ha triunfado y nos introduce en el futuro de Dios.

La Iglesia participa y es fruto de la victoria del Señor resucitado sobre el mal, sobre el pecado, sobre el mundo. Pero esta victoria la vive en la fragilidad, acosada por su propia flaqueza y también por la persecución y de quienes rechazan al Enviado del Padre y le combaten hasta la muerte.

Las comunidades del Apocalipsis presentan la victoria del Cordero a través de una gran liturgia celeste desbordante de gozo, de gloria y esplendor (Apc 4-7; 21-22). Pero al mismo tiempo reflejan también la necesidad de creer, de dar fe al Resucitado, que por la acción del Espíritu hace nuevas todas las cosas. Las comunidades tienen que librar el combate de la fe, ya que ella es quien hace efectiva la victoria sobre el mundo: Y esta es la victoria que vence al mundo: nuestra fe (1 Jn 5,4).

La reflexión sobre este punto podemos centrarla en el camino de las comunidades del Apocalipsis. Por una parte está el triunfo del Cordero y la nueva creación, presentados como un gran banquete de bodas (Apc 21-22), la necesidad de conversión para poder vencer la incredulidad, la tentación de pactar con el espíritu del mundo (Apc 2-3) y por fin las persecuciones a causa del testimonio de Cristo, lo que entraña sufrimiento, una vida marcada por la debilidad, la irrelevancia y el menosprecio.

El Señor resucitado nos ha asociado a su triunfo. Esto es definitivo. En Cristo también nosotros hemos vencido y no hay ya vuelta atrás. Sin embargo nuestra fe aún es débil y vacilante (el futuro es visto con desconfianza, miedo etc). Como las comunidades del Apocalipsis necesitamos acoger el don de la conversión y hacer obras de penitencia para entrar en comunión plena con Jesucristo, el Cordero.

Para el Estudio de Evangelio: El futuro de Dios

Salmos de confianza: 107;

La esperanza y el gozo frente a la persecución y el desánimo: en Apocalipsis

La confianza de Pablo ante el acoso y dificultades en la misión: en 2 Cor y Hechos

Prosiguiendo en nuestra reflexión podemos intentar verificar cómo este es también el camino seguido por nuestras Iglesias y comunidades hoy. Podemos describir cómo se reflejan en su itinerario estas tres dimensiones que hemos señalado en las comunidades del Apocalipsis e intentar esbozar los caminos, los acentos y prioridades que hemos de marcar en estos momentos cruciales que nos ha tocado vivir.

CUESTIONARIO

  1. ¿Cómo se refleja en nuestras Iglesias, en nuestros grupos y comunidades cristianas la confianza en el futuro, la participación en el triunfo de Cristo, el gozo de estar salvados?
  2. ¿Cuáles son los caminos de conversión que el Señor nos marca hoy como a las comunidades del Apocalipsis?
  3. El triunfo del Cordero pasa por el sufrimiento, por ser sacrificado, por la cruz. ¿Cómo estamos asimilando la necesidad y fecundidad del sufrimiento como camino de salvación y alumbramiento de verdadera vida?

5 En la misma travesía que el mundo, llamados a compartir la alegría y sostener su esperanza en medio de las dificultades (Hch 27-28).

Ya hemos señalado que el estatuto de la Iglesia en el mundo es el de la debilidad, con frecuencia bel ir contra corriente, pero no derrotados o resignados, sino confiados y gozosos porque el Padre, que ha resucitado a su Hijo Jesucristo, quiere que no se pierda nada de lo que le ha dado, sino que lo resucite en el último día (Jn 6,39).

En medio de los grandes problemas que está viviendo y afrontando la humanidad, de manera muy especial los pobres, los últimos de los últimos ¿no suena a provocación esta palabra de Jesús y nuestra pretensión de ser testigos de su acción creadora hoy, de la victoria sobre el mal, de reinado de la justicia y de la paz?

En medio del dolor, del sufrimiento, de las guerras, de tantas injusticias, hay un camino de esperanza. Esta es la misión que el Señor nos ha encomendado. Animar y sostener la esperanza de la humanidad, la esperanza de los pobres, siendo testigos de Cristo resucitado.

La misión de la Iglesia, la misión del Prado hoy podemos contemplarla en el mismo cuadro de la travesía que realiza Pablo desde Cesarea hasta Roma (Hch 27-28).

El viaje de Pablo es una aventura llena de riesgos y graves peligros, cuyo desenlace se podía prever como un fracaso total, pero sorprendentemente llega a buen puerto. Aquí podemos ver reflejado también la travesía de la Iglesia, y en concreto el camino que el Prado está llamado a recorrer.

La travesía se va realizando en unas condiciones muy difíciles. El viento, las tormentas, la fuerza de las aguas están a punto de hundir la nave y hacer perecer a la tripulación y a lo viajeros.

En medio de la crisis y la desesperación Pablo invita a tener buen ánimo, alienta la esperanza cuando parece que ya no hay ninguna salida, que todo se acaba. Dios le ha confiado la vida de todos sus compañeros. Transmite lo que ha recibido como revelación; confiesa su fe en Dios, tiene la seguridad de que él no falla, y todo transcurrirá tal como le ha dicho.

Pablo es ante todo un testigo, un hombre que vive y confiesa la fe en Jesucristo. Esto es lo que él ofrece a sus compañeros de travesía.

La fe le lleva a ser solidarizarse con todos. Él está encadenado, pero las cadenas no son obstáculo para ejercer el ministerio de intercesión, para comunicar el amor y el cuidado que Dios tiene por los que están expuestos e indefensos ante tantos peligros…

Pablo confiesa su fe, es testigo de Jesucristo en un mundo hostil, que le tiene encadenado. He aquí un gran reto: ser testigos de Jesucristo, anunciar el Evangelio en un sociedad que considera que ha de tirar por la borda el lastre que representa la Iglesia hoy…

Estudio de Evangelio: Llamados a compartir la alegría y sostener en las dificultades

Hechos 26 y 27

Las travesías de Jesús, Pedro, los pobres… en cualquiera de los evangelios, viendo cómo son fuente de gozo y esperanza:

La travesía de Jesús

La travesía que va haciendo Pedro

La travesía de los pobres, de la muchedumbre

Como Pablo, la Iglesia hoy hace también su travesía con el mundo, que no siempre es acogedor y hospitalario, sino muchas veces indiferente u hostil.

  1. ¿Qué rasgos de la travesía de Pablo vemos reflejados en el caminar de nuestras Iglesias y cuáles nos parecen más decisivos en estos momentos?
  2. ¿Qué implicaciones tiene para la Iglesia y el para Prado caminar con el mundo, compartir su suerte, amarlo y salir a su encuentro?
  3. La audacia misionera de Pablo es también un reto a nuestra misión evangelizadora. ¿Cómo anunciar el amor y la salvación de Dios a quines no se consideran vinculados a Aquel que los ha salvado.

A la luz de este itinerario se no invita a entrar en la rica experiencia del Pueblo de Dios para hacer también nosotros la experiencia de que evangelizar a los pobres es fuente de gozo y esperanza

REFERENCIAS AL P. CHEVRIER:

VD 317-323: “No inquietarse por el porvenir”

Cartas a los seminaristas

~ por sacerdotesprado en Enero 2, 2008.

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